Exportar recursos no es estrategia.
Durante décadas, Chile ha hecho bien algo: exportar recursos.
Cobre, litio, energía, alimentos, celulosa.
El problema no es ese.
El problema es haber confundido eso con una estrategia de desarrollo.
Exportar recursos no es una estrategia.
Es una condición inicial.
Una estrategia comienza cuando un país se pregunta:
¿Dónde se captura el valor?
¿Dónde se localiza la capacidad productiva?
¿Dónde se genera empleo, conocimiento y resiliencia?
Hoy, el mundo ya no compite solo por precios.
Compite por localización de capacidades, por control de cadenas de suministro y por acceso seguro a energía, recursos y estabilidad institucional.
Ahí aparece la diferencia clave:
País proveedor: vende insumos y queda expuesto al ciclo.
País plataforma: atrae industrias, talento, tecnología y decisiones de largo plazo.
Chile tiene ventajas reales para ser país plataforma con el modelo de ecoparques para reducir el tiempo de la permisología individual:
-Energía renovable a un tercio del costo de exportación, consumida donde se genera evitando costo de almacenamiento y transporte
-Recursos estratégicos.
-Estabilidad institucional.
-Ubicación geopolítica relevante.
Y, sin embargo, muchas veces diseñamos el país como si esa ventaja no existiera:
Exportamos energía en vez de usarla localmente,
-fragmentamos permisos,
-demoramos decisiones críticas,
-confundimos estabilidad con desarrollo.
No es un problema ideológico.
Es un problema de diseño.
Exportar seguirá siendo parte del modelo.
Pero no puede ser el modelo.
La pregunta estratégica es simple:
¿Dónde estamos dejando el valor que podríamos capturar?
El futuro no se espera.
Se diseña.
¿Cree usted que Chile debería pasar de proveedor a plataforma?


