Volver al crecimiento acelerado de Chile
Erik Haindl Rondanelli
* Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile. Máster y Doctor en Economía de la Universidad de Chicago. Ex Decano de Economía de las Universidades San Sebastián y Gabriela Mistral.
Entre 1985 y 1995, Chile experimentó su década dorada en términos históricos de crecimiento y desarrollo. El Producto Interno Bruto (PIB) creció en promedio en torno al 7,7% anual, incrementando el PIB per cápita en 1,8 veces en dicha década. Esto significó un mayor avance en términos de desarrollo económico que en los 48 años previos a 1985. La pobreza disminuyó desde el 40% al 25% de la población. Los salarios reales crecieron 1,5 veces en este periodo, incrementando fuertemente el poder adquisitivo de los trabajadores. El Consumo per cápita, que siempre se utiliza como un indicador de bienestar, creció en 1,8 veces. Esto fue logrado gracias a alcanzar los equilibrios macroeconómicos básicos, incrementar la tasa de inversión en capital fijo del 15 al 24% del PIB, y hacer crecer el quantum físico de las exportaciones en 2,7 veces en el decenio.
Al subir los impuestos, aumentar el tamaño del Estado, disminuir el tipo de cambio real, e incrementar en forma explosiva las regulaciones al sector privado, el ritmo de crecimiento del PIB se fue desacelerando sistemáticamente, y en los últimos diez años (2015 a 2025) el crecimiento del PIB fue de solo 2% anual. El PIB per cápita creció en 1,2% anual y subió en 1,13 veces en la década. La pobreza se estabilizó en torno al 12% de la población y los salarios reales crecieron en torno a 1,08 veces en la década. El Consumo per cápita creció 1,16 veces en el último decenio. Se perdió el equilibrio fiscal y entre 2015 y 2025 el fisco se endeudó en más de 112 mil millones de dólares, llevando la deuda pública al 43,5% del PIB, con un déficit fiscal promedio de -3,9% utilizando la definición del FMI. La tasa de inversión en capital fijo se redujo desde el 22 al 21% del PIB, y el quantum físico de las exportaciones creció 1,13 veces en el decenio.
En 2002 tuve el honor de presidir la comisión de macroeconomía del Proyecto País y la comisión advirtió oportunamente de la inminente desaceleración que sufriría el país porque las exportaciones futuras proyectadas por las diferentes comisiones no eran consistentes con una economía que creciera más allá del 2,5% anual. Advertimos a las autoridades de la época, pero no nos hicieron caso.
En mi libro “Chile y su Desarrollo Económico en el Siglo XX” demuestro matemáticamente como un ritmo de crecimiento balanceado tiene tres motores posibles que lo impulsen:
- Un shock positivo de términos de intercambio
- Un proceso de sustitución de importaciones
- Un proceso de crecimiento liderado por exportaciones
Un shock positivo en los términos de intercambio puede sustentar un crecimiento por algunos años, pero es esencialmente efímero, está fuera del control de las autoridades (es un acontecimiento fortuito) y además puede revertirse.
Un proceso de sustitución de importaciones fue ensayado sistemáticamente por Chile entre la década de 1930 y 1970, y permitió obtener un ritmo de crecimiento promedio del PIB de 3,5% anual, con un Consumo per cápita que creció en 1,14 veces por decenio y un salario real que crecía a un ritmo de 1,23 veces por decenio.
Si Chile quiere avanzar aceleradamente hacia el desarrollo económico, la mejor estrategia es recuperar los equilibrios macroeconómicos, reduciendo los impuestos, el tamaño del Estado y las regulaciones, junto con generar un nuevo impulso exportador.

