Chile no es un país chico (y repetirlo nos sale caro).
En Chile se repite con demasiada ligereza una frase que parece inocua, pero no lo es: “Chile es un país chico”. La han dicho ejecutivos, autoridades, presidentes y líderes de opinión, de distintos signos políticos.
El problema es el marco mental que instala: una autoimagen de límites que no existe en los datos. El ingeniero español Tomás Pueyo dice “Chile es tan largo como Estados Unidos y Canadá combinados y como toda Europa! Podría ir desde Noruega hasta Marruecos, o desde Londres hasta Bagdad”. De hecho podrías apilar cerca de 20 países europeos sobre su territorio, como muestra su figura adjunta. Veamos algunos hechos. No es chico en territorio.
Su superficie continental es mayor que la de todos los países de Europa, con excepción de Rusia. Si Chile tuviera una densidad poblacional similar a la de Alemania, su población sería del orden de 175 millones de personas. Tampoco es chico en PIB, se ubica como una economía de tamaño medio a nivel global, comparable —y en algunos períodos superior— al de países como Portugal o Nueva Zelanda, que rara vez se describen a sí mismos como “países chicos” cuando piensan su estrategia de desarrollo. Es líder mundial en cobre, posee reservas relevantes de litio, un potencial solar y eólico de clase mundial, agua dulce, biodiversidad única y una posición geográfica clave en el Pacífico Sur y hacia la Antártica. Sus exportaciones per cápita, son comparables a economías grandes. Proyecto País estima que sus exportaciones podrían crecer alrededor de 10 veces al 2050. Chile no es un país chico en comercio exterior.
Chile no es un país chico en ciencia y conocimiento aplicado. Concentra observatorios astronómicos de nivel mundial, produce investigación relevante y ha desarrollado capacidades tecnológicas en minería, energía, agroindustria y servicios avanzados. Chile no es un país chico en emprendimiento y startups. Ha sido uno de los principales polos de emprendimiento tecnológico de América Latina, con proyección internacional. Chile no es un país chico en capacidades estratégicas. Cuenta con institucionalidad sólida, capacidades militares relevantes para su entorno y una estabilidad que muchos países más grandes no tienen. Entonces, ¿qué es lo que realmente se quiere decir cuando se afirma que “Chile es un país chico”? Generalmente, no se habla de tamaño real. ¿Se habla de ambición, de capacidad de pensarse estratégicamente?. Y ahí está el verdadero problema.
Repetir que Chile es “chico” termina justificando: 1.- Estrategias defensivas, 2.- baja ambición productiva, 3.-exportar recursos sin localizar capacidades, 4.-reaccionar tarde en lugar de anticipar. Chile no es un país chico. Chile es un país subdiseñado para el mundo que viene y para su potencial.
Corregir esa narrativa no es un detalle semántico. Es el primer paso para dejar de actuar como si nuestras opciones fueran siempre menores a las que realmente tenemos.
El futuro no se espera. Se diseña.